luces

lucesHay días así, grises, en que quisiéramos que las nubes no se posaran sobre nuestras cabezas. Días así, tristes, en que todo parece morirse un poco. Y creemos que ya el sol quedó oculto. Desde algún lugar, desde alguna geografía lejana, alguien nos recuerda que los atardeceres existen, y la grisura se dispersa, y la luz aparece en una imagen.  Y nos salva.

casi…

casi— Casi llego tarde. Casi no me da tiempo. Casi tropiezo. Casi…

—  ¿Alguna vez has visto que un escritor declare en su currículo: casi gano tal premio? ¿O que un general deje en sus memorias que casi venció en una batalla? No, ¿verdad? Entonces deja las preocupaciones por cosas que no pasaron, no te quejes tanto. Acuérdate que los “casi” no se escriben.

Retazos

retazosAl despertar solo eso tenía: retazos. Una nota escrita a mano, justo al lado de su almohada, donde se suponía estaba otro cuerpo. El cuerpo cálido que había deseado por mucho tiempo.

“Puedo ponerme cursi y decir
que tus labios me saben igual,
que los labios que beso en mis sueños”.

“Los besos que perdí,
Por no saber decir:
te necesito”.

Y la vida siguió…

mares…

f2— Necesito ver el mar.

— ¿Cualquier mar?

— Pues el mar es el mismo. En verdad, quiero ver el de mi país, pero como que “a falta de pan, casabe…” Necesito ver el mar.

En verdad ella pedía una foto del mar, aunque estaba necesitando -además de verlo- el olor, el sonido, el sentirlo en su piel.

Ella quería una foto del mar, y terminó sumergida en uno real. A kilómetros de su país natal. A kilómetros, pero… el mar es el mismo.